Estos panecillos reúnen el sabor auténtico del pan tradicional de pueblo con una textura irresistiblemente tierna. Si aún no te has animado a preparar pan con masa madre sin gluten, esta receta es el punto de partida ideal.
Transfiere 40 gramos de masa madre a un recipiente de cristal limpio, añade el agua y mezcla hasta que se disuelva por completo. Incorpora las harinas y remueve bien hasta obtener una mezcla homogénea. Cubre ligeramente y deja fermentar a temperatura ambiente de 6 a 8 horas, hasta que observes burbujas y aumente de tamaño.
En un recipiente, mezcla el psyllium con el agua y deja reposar durante 10 minutos.
Pasa la masa a una superficie ligeramente engrasada con aceite de oliva. Divide en 8 porciones iguales y, con las manos también engrasadas, forma bolas con cada una. Para ello, toma una porción de masa, pliega los bordes hacia el centro y gírala suavemente sobre la superficie hasta obtener una bola lisa y uniforme.
Coloca los panecillos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Cubre con un paño húmedo y deja reposar en un lugar cálido durante 1 hora.
Transcurrido el tiempo, cubre la bandeja con papel film y lleva los panecillos a la nevera durante 8 horas para una fermentación lenta y más sabor.
Cuando falte media hora para completar el reposo, precalienta el horno a 240 °C con calor arriba y abajo (sin ventilador). Coloca una fuente resistente al calor (evita las de cristal) en la parte baja del horno; la necesitarás para generar vapor.
En este caso, los he decorado espolvoreando un poco de harina sobre una plantilla para decorar café. También puedes optar por un acabado más rústico, espolvoreándolos simplemente con harina y haciendo un corte en cruz. Otra opción es pincelarlos con leche, realizar un corte y añadir semillas por encima para darles un toque extra de sabor y textura.
Lleva la bandeja con los panecillos al horno (altura media-baja). Justo después, vierte con cuidado un vaso grande de agua caliente sobre la fuente inferior para crear vapor, y cierra inmediatamente la puerta.
Hornea durante 10 minutos, luego retira con cuidado la bandeja con agua, baja la temperatura a 210 °C y continúa horneando durante 25–30 minutos, o hasta que los panecillos estén dorados.
Una vez listos, retíralos del horno y colócalos sobre una rejilla para que se enfríen completamente.
Para conservarlos en óptimas condiciones, guárdalos en una bolsa de tela para pan o en una panera. Puedes mantener a temperatura ambiente los que vayas a consumir en los próximos 3 días y congelar el resto para disfrutarlos más adelante.
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