Muchas veces, la granola comprada está llena de azúcar añadida y conservantes, lo que la hace bastante menos saludable. Hacer tu propia granola es una opción más saludable, económica y deliciosa que comprarla en tiendas. Además, no suele haber muchas opciones sin gluten, lo cual es un problema para quienes tienen intolerancia o simplemente buscan una alternativa más natural.
Lo que más me gusta de esta receta es que queda super crujiente, ¡y eso es lo que realmente hace la diferencia!

Otro punto a favor es que puedes personalizarla con tus ingredientes favoritos y experimentar con distintos sabores. La base incluye avena, frutos secos y semillas, pero a partir de ahí, ¡las posibilidades son infinitas! Puedes añadir ingredientes como mantequilla de almendra o de cacahuete, chips de chocolate negro o blanco, pasas, coco rallado o frutas deshidratadas. Es muy divertido experimentar y crear nuevos sabores cada vez.
En esta receta, utilizo miel como endulzante natural, pero si prefieres una opción vegana, puedes optar por sirope de arroz o agave, que funcionan muy bien para mantener la textura crujiente.
Yo suelo preparar una tanda al comienzo de la semana y así la tengo lista para agregarla a desayunos o snacks en cualquier momento. Además, me encanta añadirla a mi bol de avena, o espolvorearla sobre yogur natural y fruta para una merienda nutritiva. También es deliciosa simplemente como snack por sí sola, ¡ideal para esas tardes de antojo!


¡Anímate a prepararla y cuéntame cuál es tu combinación preferida! Estoy segura de que, al igual que yo, te enamorarás de esta receta y la harás parte de tu rutina. 😍
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Hacer tu propia granola es una opción más saludable, económica y deliciosa que comprarla en tiendas. Es perfecta para acompañar con yogur, gachas o como snack saludable. ¡Una vez la pruebes no podrás parar de comer!
Precalienta el horno a 180ºC con calor arriba y abajo, sin ventilador.
Añade todos los ingredientes secos en un bol (copos de avena, frutos secos, semillas, canela y sal) y mezcla.
Agrega el aceite, el endulzante e integra muy bien.
Vierte la mezcla sobre una bandeja de horno con papel de hornear. Extiéndela de manera uniforme y presiona con una espátula o cuchara para que se compacte bien. Asegúrate de formar una capa fina, uniforme y sin espacios vacíos.
Hornea durante 14 minutos.
Saca la bandeja del horno y deja enfriar completamente en la bandeja durante al menos 30 minutos. Esto le dará la textura crujiente.
Una vez fría, rompe con las manos en trozos del tamaño que desees. Guárdala en un recipiente hermético o frasco de vidrio y consérvala en un lugar fresco y seco.
¡Muchas gracias por la visita!